Tepic, Nayarit (RRC): El Gobierno de Nayarit, bajo la administración actual, ha anunciado el inicio de un «análisis técnico» de las palmas en los camellones de la avenida Jacarandas, en Tepic, como paso previo a la tan promocionada remodelación integral de esta importante vialidad. Sin embargo, lo que se presenta como una medida «sustentable» y coordinada con instancias como la COFONAY, la Secretaría de Desarrollo Sustentable y la PROFEPA genera serias dudas y críticas entre vecinos y usuarios de la zona.
La titular de la Comisión Forestal de Nayarit (COFONAY), Gabriela Arias, aseguró que las palmeras en «condiciones adecuadas» serán reubicadas en el acceso a la capital por la autopista Tepic–Guadalajara. No obstante, el anuncio omite detalles clave: ¿cuántas de las palmeras históricas realmente se salvarán?, ¿cuál es el porcentaje real que se considera «en buenas condiciones»?, y ¿qué pasará con las que no cumplan los criterios técnicos? Reportes previos —incluso de meses atrás— ya señalaban que la mayoría de las palmeras en esa avenida presentan problemas fitosanitarios graves, con estructuras carcomidas y riesgo inminente de caída, lo que pone en entredicho la viabilidad de un trasplante masivo exitoso.
Lejos de ser una acción ecológica impecable, el procedimiento huele a justificación previa para la remoción generalizada de vegetación que forma parte del paisaje urbano de Tepic desde hace décadas. Las palmeras cubanas de la avenida Jacarandas no solo brindan sombra y identidad visual a una de las zonas más transitadas, sino que también ayudan a mitigar el calor en una ciudad donde las temperaturas superan fácilmente los 30 °C gran parte del año. Sustituirlas por un camellón «moderno» —probablemente con césped nuevo, bancas y poco follaje maduro— podría traducirse en una pérdida irreversible de cobertura arbórea en pleno corazón urbano.
La obra de rehabilitación, que según anuncios oficiales supera los 100 millones de pesos, promete solucionar baches, drenaje y cableado subterráneo. Sin embargo, no se ha transparentado si existe un estudio de impacto ambiental detallado, ni cuál será el costo ecológico real del proyecto. En lugar de priorizar la conservación y el reforzamiento del arbolado existente —quizá mediante podas sanitarias, tratamientos y plantación complementaria—, la estrategia oficial parece inclinarse por la tala disfrazada de «reubicación selectiva».
Vecinos consultados informalmente expresan molestia: «Quieren arreglar la calle, pero terminaremos con menos árboles y más calor», comentó un comerciante de la zona. Mientras el gobierno celebra la «modernización», la ciudadanía se pregunta si el verdadero objetivo no es simplemente facilitar el paso vehicular a costa del patrimonio verde de Tepic.
En resumen, lo que se anuncia como un ejercicio responsable de cuidado ambiental luce más como el preludio de una intervención agresiva que podría dejar la avenida Jacarandas más «limpia» de vegetación que de problemas. La verdadera sustentabilidad no se mide en palmeras reubicadas en otra parte, sino en conservar las que ya dan vida y sombra a la ciudad donde están.
